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18 febrero 2017

San Andrés de Mantua, Alberti (obra)

San Andrés de Mantua, Alberti
Fachada de San Andrés de Mantua
El proyecto para la transformación de la basílica de San Andrés de Mantua fue realizado en 1470 por Leon Battista Alberti.
Su fachada es considerada como el resultado de la combinación de dos tipologías diferentes, la pronaos de un templo clásico y un arco de triunfo, a los que se une un frontón típico de los templos. Así, fue diseñada como un arco de triunfo de un vano con arco de medio punto sobre pilastras de orden corintio, flanqueadas, a su vez, por tres vanos entre pilastras corintias adosadas sobre pedestales. El intradós del arco se prolonga hacia el interior como una bóveda de cañón con casetones, iguales a los del interior de la basílica.
La fachada se remata con un frontón triangular con óculo sobre un friso.
El edificio es un templo de planta de cruz latina, que en lugar de tener naves laterales tiene capillas y en el que la nave central está cubierta por una bóveda de cañón. El transepto fue construido ya en el siglo XV, y su cúpula, proyectada por Filippo Juvarra, data del siglo XVIII.

20 septiembre 2014

Palazzo Venezia (obra)

Palazzo Venezia
Palazzo Venezia, 1455, Piazza Venezia (Roma)
El Palazzo Venezia, situado en el lado oeste de la Piazza Venezia de Roma, fue mandado erigir en 1455 por el cardenal Pietro Barbo (posteriormente el papa Paulo II) a Francesco Borgo. Es una de las primeras obras renacentistas profanas y fue usado como residencia por este Papa, para posteriormente ser usado como embajada veneciana.
Su estructura es la típica del palacio romano renacentista: carácter defensivo, asimetría y acentuación de las líneas horizontales. Destacan además las ventanas con cruces en el piso superior, muy típicas de la arquitectura del Quattrocento. En el interior, sus salas decoradas con frescos albergan actualmente un museo.

30 noviembre 2013

Fra Angelico (tema)

Nacido en Mugello, Guido di Pietro (1395/1400 - 1455), pintor del Quattrocento italiano, se traslada pronto a Florencia ingresando en un taller de manuscritos y formándose allí como iluminador. El nombre de "Fra Angelico" con el que es conocido en la Historia del Arte aparece catorce años después de su muerte en referencia a su profunda espiritualidad.
Fra Angelico - La Anunciación
Fra Angelico - La Anunciación
(Museo Nacional del Prado)
Entre 1420 y 1432 compagina la iluminación con obras de altar para Santo Domingo y otras fundaciones de la orden, aplicando en ellas el preciosismo y detalle propio de las miniaturas. En sus obras se denotan diversas influencias, desde el gótico internacional al arte de Masaccio.
El tríptico que realiza para el Arte de'Linaiuoli (1432-1436) marca un antes y un después en su obra. Esta obra señala la madurez artística de Fra Angelico y su decantación por las propuestas más avanzadas de su tiempo, que coinciden con una generación anterior a la suya: su concepción espacial y la monumentalidad de sus figuras lo acercan más a Masaccio y a Ghiberti que a sus contemporáneos.
Fra Angelico contaba ya en los años 30 con un amplio taller y entre sus discípulos destaca Benozzo Gozzoli.
En 1446, Eugenio IV es nombrado Papa y Fra Angelico se traslada a Roma, donde estuvo pintando cuatro años en el Vaticano. De esta época sólo se conserva el ciclo de frescos con las vidas de San Esteban y San Lorenzo en la capilla privada de Nicolás V.
Tras una breve estancia en Orvieto, regresa a Florencia en 1450 para asumir el priorato de Santo Domingo en Fiesole.
Su último encargo fue la desaparecida decoración al fresco del claustro de Santa María sobre Minerva, principal fundación dominica en Roma, donde siguió un programa iconográfico concebido por fray Juan de Torquemada.
Destaca en su obra las expresiones de devoción de los rostros, el uso de la perspectiva lineal de Alberti y la utilización magistral del color, que consigue dar mayor emotividad a la obra.

Ver también: Fra Angelico (obras)

07 julio 2012

La escultura del Quattrocento (tema)

La escultura participó desde el inicio en la revolución de modelos visuales que se vivió en Florencia durante el primer cuarto del siglo XV. Como en la pintura, los cambios tenían el objetivo último de obtener herramientas para reproducir de forma fiable la realidad visible. En este sentido Alberti definió la escultura como “las artes de los que intentan producir efigies y simulacros en su obra a partir de los cuerpos creados por la naturaleza”. Para adquirir gran eficacia en esa imitación la mejor vía era una combinación de la observación del entorno y el estudio de las esculturas clásicas. Las proporciones trataban de recuperar la monumentalidad y la austeridad de las figuras clásicas. De nuevo el cambio de mentalidad tuvo lugar en Florencia.
Entre las nuevas tipologías destacan los sepulcros, cuyo modelo medieval se renueva para adoptar nuevas lecturas humanistas acordes con las formas clásicas, y los retratos en busto al modo romano, tanto de piedra como de cera, como modo de representación social. Los primeros ejemplares solían reproducir con fidelidad los rasgos del difunto. Sin embargo, la evolución del género llevó hacia una suavización de los rasgos individuales debida a la aplicación de correcciones que intentaban compatibilizar el retrato con los cánones habituales de belleza ideal.

Destacan varios escultores:
- Donatello
- Ghiberti
- Luca della Robbia
- Andrea del Verrocchio
- Pietro Lombardo
- Antonio Rosellino

28 junio 2012

La villa suburbana del Quattrocento italiano (tema)

La villa es una variante de la tipología palaciega que adquiere características propias por su ubicación en un medio rural, generalmente en la ladera de un monte, pero no demasiado alejada de la ciudad, y debido también a su misma finalidad de residencia para el descanso placentero, circuido por un paisaje que a veces es doble: el de la misma naturaleza y el del jardín próximo. Se ha relacionado estos modelos del Quattrocento con las casas de campo o villas romanas clásicas.
Diseñada de una forma más libre y desenfadada que el palacio urbano, la villa emulaba la Antigüedad por medio del empleo de los órdenes arquitectónicos y de pórticos con frontones al modo de los templos clásicos. Contaba con un cortile o patio y con salones. Rodeada por jardines con fuentes y avenidas, solía tener logias o galerías corridas para la contemplación del paisaje, y algunas de ellas dispusieron hasta de cercanas explotaciones agrícolas.
Aunque estos edificios se alejaron con el paso del tiempo de toda referencia militar, algunos de ellos aun mostraban cierta apariencia, o la simple cita, fortificada.
Se considera a la villa Médici el principal modelo de la villa florentina del Quattrocento y hasta un precedente de las villas de Palladio del siglo XVI.

25 junio 2012

El palacio veneciano en el siglo XV (tema)

La asimilación de la nueva arquitectura no es tan clara en los palacios venecianos como en los florentinos. Se trata de otra forma distinta de percibir el Renacimiento de lo clásico, en la que se entremezcla la construcción tradicional goticista con aspectos más o menos novedosos, que llegaron casi a finales del siglo XV. La visión de la Antigüedad, que estuvo condicionada por la persistencia del gótico tardío y hasta del románico, penetró un tanto indirectamente a través del arte bizantino, ortodoxamente heredero directo del romano. 
Estos palacios, mandados construir por la nobleza y la alta burguesía al amparo del comercio, suelen ser, casi como norma, más modestos que los florentinos. Quizás por esto se les conozca como Ca’, abreviatura de casa. Suelen tener unas dimensiones reducidas, aunque sus fachadas ofrezcan una cierta apariencia de riqueza debido al empleo escenográfico de la decoración y al peculiar ornato de sus huecos. 
Inundada Venecia resulta totalmente necesario que el acceso a los palacios se realice por medio de una doble entrada: desde el canal y por tierra, lo que obliga a construir un gran portalón para relacionarlos. Su misma ubicación requería que ambas fachadas principales se dispusieran en los lados menores del edificio. Se construían cimentados sobre postes, pilotes o pilares y carecían de sótanos, aunque muchos contaban con almacenes en el piso bajo. Tienen un claro carácter escenográfico debido a los efectos teatrales que se acentuaban por medio de la profusión de elementos decorativos y de la policromía aplicada. 
Así, el palacio veneciano cuidaba, de una forma casi pictórica, la ornamentación de su fachada principal, la cual se solía disponer en la parte que da al canal. Esta multiplicaba sus vanos por medio del empleo de ventanas ajimezadas y creaba logias o galerías abiertas cubiertas con vidrios. Destaca además la profusión de pequeñas columnas frente a los florentinos, y proliferan las chimeneas en forma de embudo y las incrustaciones en piedra. 
Las fachadas suelen mostrar la distribución interior de los espacios, y a veces se advierten entreplantas llamadas mezzanine, perceptibles por tener una altura inferior a las demás. Su función era servir de habitaciones a la servidumbre, de oficinas o de almacenes.

Destacan: 

24 junio 2012

El palacio florentino en el siglo XV (tema)

Existen determinadas características comunes en el modelo del llamado palacio florentino, alguna de las cuales, no obstante, son similares a las del veneciano en sus líneas más generales. 
Edificio esencialmente cuadrangular, un semicubo o cubo seccionado en su altura, hace perceptible al exterior toda su horizontalidad como un bloque compacto y encerrado en sí mismo, que muestra su presencia por medio de la fachada en la urbe medieval, aunque ubicándose en lugares más descentralizados, a la cual transforma y proporciona otra imagen. Viene a ser semejante a una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad. Sus espacios internos se distribuyen un torno a un patio o cortile de cuatro crujías y con arquerías en el piso inferior, el más representativo, que articula y distribuye el conjunto de las dependencias. Esta parte abierta palaciega central viene a ser lo que la plaza es para la urbe. 
La presencia del palacio en la ciudad había dejado de dar una imagen esencialmente militar, pero no se desposeyó totalmente de expresar alguna situación predominante de poder al almohadillarse sus bloques de piedra, lo cual hace referencia a su antigua condición de fortaleza. 
Tiene tres plantas que se diferencian entre sí por medio del empleo de las molduras entre ellos. Se remata en una gran cornisa perfectamente perceptible desde el exterior y un tejado saliente. Los huecos de la baja quedan diferenciados de los superiores con cierta claridad, pues en éstos suelen emplearse ventanas ajimezadas o venecianas. En la planta inferior solían colocarse bancos de piedra. 
Es un edificio que el arquitecto del primer Renacimiento sometió a las reglas de racionalidad y de funcionalismo. Hay una profunda preocupación por mostrar el empleo de la perspectiva y de la simetría casi estricta. Se estudian las proporciones de una forma matemática y las leyes de la geometría adquieren gran importancia. Tiene preferencia el uso de la pilastra frente a la columna, pues se integra discretamente en el muro como su refuerzo y es menos enfática, mas se citan los órdenes arquitectónicos en sus capiteles (orden jerárquico). 
Tal modelo de palacio florentino se divulgó con cierta rapidez por los distintos Estados italianos, pero, a veces, se incorporaron ciertas notas específicas de cada región. 
Esta tipología ofrece, a su vez, dos submodelos: el ofrecido por el palacio Medici-Ricardi de Michelozzo, y el Rucellai de Alberti. Otros palacios florentinos son: el palacio Antinori, el palacio Piccolomini, el palacio Pitti y el palacio Strozzi.

Ver también:
- El palacio italiano durante el siglo XV (tema)
- El palacio veneciano en el siglo XV (tema)

23 junio 2012

El palacio italiano durante el siglo XV (tema)

Se puede considerar al palacio como la tipología arquitectónica que reflejó mejor la nueva arquitectura de la segunda mitad del siglo XV. 
Edificio aristocrático para el príncipe, que a la vez era un culto humanista, un banquero y un comerciante, y también todavía hasta un señor militar al modo medieval, mostraba perfectamente la imagen novedosa que el comitente quería dar de sí mismo a los ciudadanos. 
Expresivo de su presencia dentro de la ciudad fue muy representativo, pero casi nunca enfático, de su situación preferente, pues las grandes familias no desearon mostrar exteriormente toda su riqueza, sino hacerlo con cierta discreción para su propio beneficio personal ante los peligros de la competencia entre las distintas familias poderosas para accederé al ejercicio del poder. 
Esta tipología de la arquitectura civil del Quattrocento muestra en Italia una indudable unidad de modelos dentro de cierta diversidad regional, pero también ofrece variaciones, especificidades propiciadas por los estilos personales de los arquitectos y debido a las peticiones concretas de los mismos mecenas. 
Se puede hablar principalmente de dos grandes familias de modelos palaciegos italianos: el palacio florentino y el veneciano, que, no obstante, guardan ciertas relaciones entre sí. Una variante de esta tipología es la villa o residencia campestre menos habitual, construido para el placer ocioso del príncipe frente a la finalidad del palacio, residencia más permanente, de claro sentido urbano.

22 junio 2012

Arquitectura religiosa en Italia durante el siglo XV (tema)

En la arquitectura religiosa del siglo XV se manifiestan todos los contrastes existentes entre una práctica gótica y las novedades formales aportadas del estudio recreativo del arte antiguo. Arquitectónicamente, el Quattrocento es un largo periodo histórico de experimentación. Si algo define a este arte en el transcurso de este primer Renacimiento es su indudable racionalismo geométrico y matemático, que condujo a la aplicación de módulos constructivos, al empleo de una perspectiva central, al estudio de las proporciones entre el todo y cada parte, la estricta simetría, la relación con la figura humana… Brunelleschi fue el auténtico iniciador de este proceso de cambio en el lenguaje arquitectónico, sin embargo Alberti sería su divulgador a un doble nivel: teórico y práctico. 

Se produjeron ciertos contrasentidos en la arquitectura religiosa del siglo XV, como el proporcionar a las iglesias cristianas el aspecto de auténticos templos paganos (fachadas a modo de telón). 

Hubo dos modelos diferentes de plantas de iglesias: las que trataban de retornar a las primitivas paleocristianas de planta basilical y aquellas que presentan, al modo antiguo, una planta centralizada. En uno y otro caso se retornaba a la primitiva arquitectura romana cristiana. Se ha dado un significado simbólico a las iglesias que siguen el modelo de planta central cubierta por una cúpula. 
Esta arquitectura también recupera elementos arquitectónicos propios del mundo grecorromano, como los órdenes clásicos, el arco de medio punto, los techos planos o las bóvedas de cañón. 
Entre los arquitectos italianos de edificios religiosos destacan Brunelleschi y Alberti.

21 junio 2012

Alberti (tema y listado)

A Alberti (1404-1472) se le ha considerado como la encarnación perfecta del arquitecto humanista del Quattrocento. Así, compaginó la actividad práctica en la realización de proyectos arquitectónicos con la reflexión promovida en sus escritos sobre arte, tal y como se exigía a los artistas clasicistas del Humanismo. 
Tuvo contactos con los principales centros culturales de su época, lo cual incidió al mismo tiempo en su aprendizaje y en la difusión de su pensamiento arquitectónico. Este artista se había formado como humanista entendido al mismo tiempo en las letras, las artes y las ciencias en varias ciudades italianas. 
Alberti proyectó nuevas fachadas a modo de templos clásicos que, en ocasiones, citaban arcos romanos de triunfo, para varias iglesias góticas, a las que dotaría de ciertos aires paganos. Proporcionó una nueva, pero ya vieja, imagen a edificios existentes, a la vez que se la concedía a la ciudad de una forma escenográfica, actualizando al mismo tiempo la Antigüedad y recurriendo a ciertas notas propias del románico italiano. Innovó por medio de la recreación de las citas del pasado, que le sirvieron de referencia. Sus propuestas se basaban en las normas propias de la perspectiva, en la aplicación de reglas matemáticas de la proporción a través de las relaciones entre números, en la conjunción entre el todo y las distintas partes, en la recurrencia a los órdenes clásicos, en dotar a los edificios de cierta policromía al jugar con el empleo de materiales de distintos colores… Así pues, existe una concurrencia entre teoría arquitectónica y práctica constructiva. 


Obras:
- Fachada de Santa María Novella
- San Francesco en Rímini (templo Malatestiano)
- Iglesia de San Sebastián
- San Andrés de Mantua

01 febrero 2012

Ca' Dario (obra)

Ca' Dario
Ca' Dario
Nos encontramos ante una representación gráfica de Ca’ Dario, un palacio veneciano situado en el Gran Canal, construido en 1487 y proyectado por Pietro Lombardo para el dálmata de familia no noble Giovanni Dario, secretario de Estado de Venecia en Constantinopla.
En Venecia, durante el Quattrocento se entremezcla la construcción tradicional gótica propia de la ciudad, con aspectos más o menos novedosos de finales del siglo XV. Los palacios venecianos, mandados construir por la nobleza y la alta burguesía al amparo del comercio son más modestos que los florentinos, lo que puede ser el motivo de que se les conozca como Ca’, abreviatura de casa. Sus dimensiones suelen ser reducidas, pero sus fachadas ofrecen una apariencia de riqueza debido a la escenografía de la decoración.
Al encontrarse Venecia inundada, es necesario que el acceso a los palacios se realice por medio de una doble entrada: desde el canal y por tierra. Además, su ubicación obligaba a que las fachadas principales se dispusieran en los lados menores del edificio. Se construían cimentados sobre postes, pilotes o pilares y carecían de sótanos, aunque muchos tuvieran almacenes en el piso bajo.
Su fachada, de mármol, es asimétrica, lo que remite a su dependencia de las formas góticas, y tiene gran riqueza cromática. Destacan además las típicas chimeneas en forma de embudo, muy usadas en este tipo de palacio. Está estructurado en tres pisos sobre un paramento y emplea logias o galerías de ventanas ajimezadas. Su reflejo renacentista se muestra en el interior, caracterizado por su racionalismo.


Ver también: El palacio italiano del siglo XV

11 enero 2012

San Sebastián de Mantua, Alberti (obra)

San Sebastián de Mantua, León Battista Alberti
San Sebastián de Mantua
León Battista Alberti
Nos encontramos ante una representación gráfica de la obra arquitectónica de León Battista Alberti (1404-1472) San Sebastián de Mantua, obra realizada en Italia en la década de 1460, durante el Renacimiento italiano, bajo mandato de Ludovico II Gonzaga (1412-1478), duque de Mantua. Esta iglesia ha sido muy retocada con el paso del tiempo.
Se considera a Alberti como la encarnación perfecta del arquitecto humanista del Quattrocento italiano. Tuvo contactos con los principales centros culturales de su época, lo cual incidió al mismo tiempo en su aprendizaje y en la difusión de su pensamiento. Fue además, asesor de príncipes, nobles y papas.
El Quattrocento (siglo XV) es, arquitectónicamente hablando, un periodo de experimentación, donde cada vez tiene más importancia el racionalismo geométrico y matemático que acabó llevando a la perspectiva central en los edificios, al estudio de las proporciones y a la estricta simetría. Se producen en esta época ciertos contrasentidos, como en este caso particular, donde un edificio religioso está detrás de una estructura tradicionalmente pagana, cosa que responde al nuevo cambio de mentalidad, una forma más vital y pagana de concebir la vida que religiosa.
Se trata de un templo de dos plantas superpuestas. La inferior, enterrada, es de tres naves separadas por pilares. La planta superior, la principal, es de planta central (cruz griega inscrita en un cuadrado), forma que pretende vincular el presente con la antigüedad clásica (martyria y baptisterios paleocristianos), con tres ábsides y capillas laterales dispuestas simétricamente a lo largo de la nave, forma que recuerda al Mausoleo de Teodorico en Rávena. Sus interiores, según los tratados y estudios de Alberti, debían ser blancos.
Exteriormente se asienta sobre un alto zócalo, en cuya fachada principal Alberti dispuso dos tiros de escaleras laterales en los ángulos, que flanquean tres arcos de entrada a la iglesia inferior, para acceder a la parte superior. Esta parte superior está formada por un pórtico con cinco aberturas, las dos laterales en arco y las tres centrales arquitrabadas. Sobre el friso, soportado por pilastras gigantescas desnudas, se encuentra un frontón
triangular.

Ver también: Arquitectura religiosa italiana del Quattrocento