De origen etrusco, los lares romanos carecen de una mitología propiamente dicha. Ovidio los presenta como hijos de Mercurio con funciones análogas a él, dios de las encrucijadas y de la prosperidad.
Generalmente se los representa bajo la figura de adolescentes con vestiduras cortas que llevan en una mano el cuerno de la abundancia mientras se sostienen sobre la punta del pie.
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11 agosto 2012
22 abril 2012
Nannar (tema)
En la mitología mesopotámica, Sin, Zuen o Nannar es el dios masculino de la Luna. Sin era su nombre en acadio. Para los sumerios era conocido como Nannar. Es representado como un anciano con cuernos y barba, aunque principalmente con el símbolo de un creciente lunar. También se describía como el padre de la Inanna sumeria (la Ishtar semita) que, posteriormente, heredaría el cetro lunar. Su padre era Enlil y su número mágico era el 30. Junto con Shamash e Ishtar, miembro de la "Tríada semita" de dioses con relaciones celestes que se incorporó al panteón mesopotámico desde el Periodo Acadio (2200 - 2100 a. C.). Su consorte era la diosa Ningal.
Ver también: Ur y Nanna o Sin
Ver también: Ur y Nanna o Sin
22 enero 2012
La iconografía mariana II (tema)
Temas de la iconografía mariana posteriores a Pentecostés:
- Dormición o Tránsito de la Virgen: Un día que se encontraba María llorando la muerte de su Hijo se le apareció el arcángel San Miguel (el psicopompo o conductor de almas) para decirle que al cabo de tres días se reuniría con él.
Ante el ruego de María pidiéndole su protección, el arcángel le prometió que un ramo de palma que traía del Paraíso para que fuera colocado en su féretro la inmunizaría ante los ataques del diablo. También anunció que los Apóstoles la acompañarían en el momento de su muerte y participarían en las exequias y honras que se harían en su honor. Cuando todo sucedió su alma salió del cuerpo y voló a la eternidad en brazos de Jesucristo.
El origen de su iconografía se encuentra en el arte bizantino, que lo representó con frecuencia en marfiles y mosaicos. El relato irá desapareciendo de las artes frente al mayor protagonismo concedido a la Asunción y Coronación de la Virgen.
- Asunción: Jesús había pedido a los Apóstoles que enterraran a su madre en el valle de Josafat y que no se movieran de allí hasta que se reuniera con ellos al cabo de tres días. Entonces el alma de María se unió a su cuerpo y la Virgen ascendió a los cielos acompañada por una infinidad de ángeles.
Este tema desplaza en el siglo XIII a la resurrección de María. La Asunción, la Ascensión de Cristo y la Inmaculada Concepción se contaminaron mutuamente a lo largo de la historia, por lo que es frecuente encontrar imágenes que mezclan elementos ajenos al repertorio tradicional.
- Coronación de la Virgen: Este tema se representa como una ceremonia solemne. Generalmente, la Virgen es coronada por Dios Padre y Jesucristo en presencia del Espíritu Santo, pero también puede serlo por un ángel o sólo por uno de ellos.
Esta iconografía surge en Francia en el siglo XII y se encuentra con frecuencia en los tímpanos de los pórticos catedralicios franceses.
Ver también: La iconografía mariana I
- Dormición o Tránsito de la Virgen: Un día que se encontraba María llorando la muerte de su Hijo se le apareció el arcángel San Miguel (el psicopompo o conductor de almas) para decirle que al cabo de tres días se reuniría con él.
Ante el ruego de María pidiéndole su protección, el arcángel le prometió que un ramo de palma que traía del Paraíso para que fuera colocado en su féretro la inmunizaría ante los ataques del diablo. También anunció que los Apóstoles la acompañarían en el momento de su muerte y participarían en las exequias y honras que se harían en su honor. Cuando todo sucedió su alma salió del cuerpo y voló a la eternidad en brazos de Jesucristo.
El origen de su iconografía se encuentra en el arte bizantino, que lo representó con frecuencia en marfiles y mosaicos. El relato irá desapareciendo de las artes frente al mayor protagonismo concedido a la Asunción y Coronación de la Virgen.
- Asunción: Jesús había pedido a los Apóstoles que enterraran a su madre en el valle de Josafat y que no se movieran de allí hasta que se reuniera con ellos al cabo de tres días. Entonces el alma de María se unió a su cuerpo y la Virgen ascendió a los cielos acompañada por una infinidad de ángeles.
Este tema desplaza en el siglo XIII a la resurrección de María. La Asunción, la Ascensión de Cristo y la Inmaculada Concepción se contaminaron mutuamente a lo largo de la historia, por lo que es frecuente encontrar imágenes que mezclan elementos ajenos al repertorio tradicional.
- Coronación de la Virgen: Este tema se representa como una ceremonia solemne. Generalmente, la Virgen es coronada por Dios Padre y Jesucristo en presencia del Espíritu Santo, pero también puede serlo por un ángel o sólo por uno de ellos.
Esta iconografía surge en Francia en el siglo XII y se encuentra con frecuencia en los tímpanos de los pórticos catedralicios franceses.
Ver también: La iconografía mariana I
21 enero 2012
La iconografía mariana I (tema)
Temas de la iconografía mariana anteriores al nacimiento de Jesucristo:
- Encuentro en la puerta dorada: María, hija de Joaquín y Ana procedía de la tribu de Judá y de la estirpe regia de David. Tras veinte años de matrimonio, Joaquín y Ana seguían sin tener descendencia. Un día, se le apareció un ángel a Joaquín, quien se había retirado al desierto a hacer penitencia. Éste le anunció que su mujer tendría una hija a la que llamarían María y que vendría al mundo llena del Espíritu Santo por haber sido santificada en el seno de su madre. La niña debería ser consagrada a Dios desde su infancia y de ella nacería Jesús, el hijo de Dios, el Salvador del mundo. Luego, el ángel le dijo a Joaquín que regresara a Jerusalén y que encontraría a Ana en la Puerta Dorada. De igual forma, el ángel se le apareció a Ana y le indicó lo mismo.
- Encuentro en la puerta dorada: María, hija de Joaquín y Ana procedía de la tribu de Judá y de la estirpe regia de David. Tras veinte años de matrimonio, Joaquín y Ana seguían sin tener descendencia. Un día, se le apareció un ángel a Joaquín, quien se había retirado al desierto a hacer penitencia. Éste le anunció que su mujer tendría una hija a la que llamarían María y que vendría al mundo llena del Espíritu Santo por haber sido santificada en el seno de su madre. La niña debería ser consagrada a Dios desde su infancia y de ella nacería Jesús, el hijo de Dios, el Salvador del mundo. Luego, el ángel le dijo a Joaquín que regresara a Jerusalén y que encontraría a Ana en la Puerta Dorada. De igual forma, el ángel se le apareció a Ana y le indicó lo mismo.
En época medieval se les representa como dos ancianos abrazándose en la Puerta Dorada, pero el tema desaparecerá tras el Concilio de Trento.
- Natividad de la Virgen: Esta iconografía está inspirada en la de Jesús, aunque trasladada a un interior, y los artistas del Renacimiento convertirán el tema en una escena de género.
- Presentación de María en el Templo: A los tres años, la Virgen fue llevada al templo para ser ofrecida a Dios, y allí subió sola los quince escalones que la separaban del altar, siendo acogida por el sacerdote Zacarías. Después del ofrecimiento, sus padres la dejaron allí, donde vivió y fue educada junto a otras doncellas.
- Natividad de la Virgen: Esta iconografía está inspirada en la de Jesús, aunque trasladada a un interior, y los artistas del Renacimiento convertirán el tema en una escena de género.
- Presentación de María en el Templo: A los tres años, la Virgen fue llevada al templo para ser ofrecida a Dios, y allí subió sola los quince escalones que la separaban del altar, siendo acogida por el sacerdote Zacarías. Después del ofrecimiento, sus padres la dejaron allí, donde vivió y fue educada junto a otras doncellas.
En el arte posterior al Concilio de Trento se le dará mayor importancia a los padres que a la propia María.
- Desposorios de la Virgen y San José: A los catorce años llegó el momento de contraer matrimonio, pero María no aceptó, alegando que sus padres la habían consagrado al Señor y que ella había hecho el voto de virginidad. Ante esto, el sumo sacerdote le suplicó al Señor que les enviara una señal. Entonces oyeron una voz que decía que todos los varones solteros de la casa de David debían poner sus bastones sobre el altar y que uno de ellos florecería y sobre la flor se posaría la paloma del Espíritu Santo. El dueño de aquel bastón tomaría por esposa a María. Y así le sucedió a José, un hombre viudo y con hijos. Éste regreso a Belén para preparar la boda, mientras que María fue a la casa de sus padres en Nazaret.
- Desposorios de la Virgen y San José: A los catorce años llegó el momento de contraer matrimonio, pero María no aceptó, alegando que sus padres la habían consagrado al Señor y que ella había hecho el voto de virginidad. Ante esto, el sumo sacerdote le suplicó al Señor que les enviara una señal. Entonces oyeron una voz que decía que todos los varones solteros de la casa de David debían poner sus bastones sobre el altar y que uno de ellos florecería y sobre la flor se posaría la paloma del Espíritu Santo. El dueño de aquel bastón tomaría por esposa a María. Y así le sucedió a José, un hombre viudo y con hijos. Éste regreso a Belén para preparar la boda, mientras que María fue a la casa de sus padres en Nazaret.
La Contrarreforma negó este milagro, cesando su representación, aunque anteriormente había gozado de escasa fortuna en las artes.
- Anunciación o salutación angélica: Tiempo más tarde, el arcángel San Gabriel se apareció a María para anunciarle que de sus entrañas nacería el hijo de Dios, el Mesías.
Cuando José vio que su esposa iba a ser madre antes de haber convivido con ella no quiso denunciarla y decidió repudiarla en secreto. Pero un ángel se le apareció en sueños y le explicó que lo concebido era obra del Espíritu Santo, añadiendo que al niño le llamaría Jesús porque salvaría a su pueblo de los pecados.
Este tema ya aparece en el arte paleocristiano, pero se irá enriqueciendo a lo largo de la Edad Media y su concepción cambiará tras el Concilio de Trento, cuando ganará magnificencia.
- Visitación: El arcángel también le anunció a la Virgen que su prima Isabel, casada con el sacerdote Zacarías, esperaba un hijo, por lo que María fue a visitarla en el sexto mes de concepción de San Juan Bautista.
Este tema presentará algunas similitudes iconográficas con el Encuentro en la Puerta Dorada.
Ver también: La iconografía mariana II
- Anunciación o salutación angélica: Tiempo más tarde, el arcángel San Gabriel se apareció a María para anunciarle que de sus entrañas nacería el hijo de Dios, el Mesías.
Cuando José vio que su esposa iba a ser madre antes de haber convivido con ella no quiso denunciarla y decidió repudiarla en secreto. Pero un ángel se le apareció en sueños y le explicó que lo concebido era obra del Espíritu Santo, añadiendo que al niño le llamaría Jesús porque salvaría a su pueblo de los pecados.
Este tema ya aparece en el arte paleocristiano, pero se irá enriqueciendo a lo largo de la Edad Media y su concepción cambiará tras el Concilio de Trento, cuando ganará magnificencia.
- Visitación: El arcángel también le anunció a la Virgen que su prima Isabel, casada con el sacerdote Zacarías, esperaba un hijo, por lo que María fue a visitarla en el sexto mes de concepción de San Juan Bautista.
Este tema presentará algunas similitudes iconográficas con el Encuentro en la Puerta Dorada.
Ver también: La iconografía mariana II
15 enero 2012
Apolo y Dafne (iconografía)
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| Apolo y Dafne Bernini |
Apolo, dios de la segunda generación de dioses olímpicos, es hijo de Zeus y Leto. Fue el dios de la belleza masculina y de la plenitud de la fuerza física, de la luz y del reino celeste. Es un dios benévolo patrono de la poesía y de la música. Es un dios profetizador que se manifiesta a través de sus pitonisas en los oráculos.
Tuvo numerosos amores con ninfas, diosas y mujeres. Entre ellas se encuentra la ninfa Dafne. Esta pasión se la había inspirado el rencor de Eros, irritado por las mofas de Apolo, que le había hecho objeto de burla porque se ejercitaba en el manejo del arco, el arma por excelencia de Apolo. La ninfa no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas. Apolo la perseguía, y cuando estaba a punto de ser alcanzada, dirigió una plegaria a los dioses para que la metamorfoseasen para escapar de los brazos del dios. Los dioses consintieron y la convirtieron en laurel (dafne, en griego), árbol consagrado a Apolo.
Bernini plasmó en esta obra el momento en el que, siendo perseguida por Apolo, Dafne comienza a convertirse en laurel.
Tuvo numerosos amores con ninfas, diosas y mujeres. Entre ellas se encuentra la ninfa Dafne. Esta pasión se la había inspirado el rencor de Eros, irritado por las mofas de Apolo, que le había hecho objeto de burla porque se ejercitaba en el manejo del arco, el arma por excelencia de Apolo. La ninfa no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas. Apolo la perseguía, y cuando estaba a punto de ser alcanzada, dirigió una plegaria a los dioses para que la metamorfoseasen para escapar de los brazos del dios. Los dioses consintieron y la convirtieron en laurel (dafne, en griego), árbol consagrado a Apolo.
Bernini plasmó en esta obra el momento en el que, siendo perseguida por Apolo, Dafne comienza a convertirse en laurel.
Edipo y la esfinge (iconografía)
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| Edipo y la Esfinge Moreau |
Edipo, hijo de Layo y Yocasta, es descendiente de Cadmo, fundador de la ciudad de Tebas. El oráculo había predicho que mataría a su padre, así que para intentar evitarlo, Layo mandó abandonar a su hijo en el monte Citerón, después de haberle atravesado los tobillos con una hebilla. Pero lo recogió un pastor y lo crió el rey de Corinto. Al enterarse Edipo de la historia, preguntó al oráculo de Delfos por su verdadero origen, y éste le dijo que mataría a su padre y se casaría con su madre. Por esto decidió no volver a Corinto, pero en su camino tropezó con unos caminantes entre los que se encontraba su verdadero padre, Layo, al que mató en una disputa casual. Se dirigió a Tebas, región que se encontraba asolada por la Esfinge, un monstruo mitad león alado y mitad mujer, que devoraba a todo el que no resolvía sus enigmas. Edipo lo adivinó y la Esfinge se suicidó. Como recompensa el premio era la boda de Yocasta, por lo que Edipo se casó con su madre sin saberlo y accedió al trono de Tebas.
Al enterarse de que la profecía se había cumplido, Yocasta se ahorcó y Edipo se sacó los ojos y marchó al destierro.
En las artes figurativas, la representación de la leyenda de Edipo Rey se ha centrado en su encuentro con la Esfinge. En los vasos griegos suele aparecer subida a una columna, aunque también puede aparecer encima de una roca o de un monte. Edipo suele representarse como un viajero con un gran sombrero, botas, mantón y bastón. En el arte etrusco y romano será un tema representado en los sarcófagos y pinturas funerarias ensalzando el poder del conocimiento sobre la muerte. En el siglo XIX Edipo será representado desnudo como una belleza apolínea y la Esfinge se representará con los cadáveres de sus víctimas, como en este caso hace Moreau.
Al enterarse de que la profecía se había cumplido, Yocasta se ahorcó y Edipo se sacó los ojos y marchó al destierro.
En las artes figurativas, la representación de la leyenda de Edipo Rey se ha centrado en su encuentro con la Esfinge. En los vasos griegos suele aparecer subida a una columna, aunque también puede aparecer encima de una roca o de un monte. Edipo suele representarse como un viajero con un gran sombrero, botas, mantón y bastón. En el arte etrusco y romano será un tema representado en los sarcófagos y pinturas funerarias ensalzando el poder del conocimiento sobre la muerte. En el siglo XIX Edipo será representado desnudo como una belleza apolínea y la Esfinge se representará con los cadáveres de sus víctimas, como en este caso hace Moreau.
08 enero 2012
El ciclo troyano (tema)
El ciclo troyano es un conjunto de poemas que narraban la guerra de Troya. Se basa en hechos históricos, aunque éstos fueron adornados por los poetas.
La causa de la guerra fue el rapto de Helena, reina de Esparta y esposa de Menelao, por el príncipe troyano Paris. Su amor era el premio que le había ofrecido Afrodita a éste si la elegía como la más bella de las diosas en el juicio con Atenea y Hera. Las tres diosas se disputaban la manzana de oro que la Discordia había arrojado al centro de la mesa con la inscripción “A la más bella de las diosas”. Paris, finalmente, eligió a Afrodita y se dirigió a Esparta para conseguir el amor de Helena. Tras el rapto, se organizó una expedición de los príncipes griegos, que habían prometido acudir en auxilio de Helena, al mando de Agamenón, hermano de Menelao, para rescatarla y castigar a Paris. Pero no podrían partir hasta que Agamenón sacrificara a Ártemis a su hija Ifigenia. Al final la diosa le permitió cambiarla por una cierva en el sacrificio.
Mientras que el “rapto de Helena” aparece con menor frecuencia, el “juicio de Paris” ha sido muy representado en la antigüedad, apareciendo Paris como un pastor, pues fue criado por un pastor debido a la interpretación de un sueño de su madre como que el niño causaría la ruina de Troya. Desde el siglo XVI, el juicio supone una excusa para el tratamiento del cuerpo femenino.
En el décimo año de guerra Aquiles se encolerizó porque Agamenón le quitó una parte del botín y se retiró del combate. Los troyanos empezaron a coger ventaja y Patroclo, amigo de Aquiles, fue a la guerra con su armamento. Héctor, hermano de Paris, le dio muerte y en venganza, Aquiles volvió al combate, acabó con Héctor y se ensañó con su cadáver. Gracias a un engaño de Odiseo se logró entrar en la ciudad dentro de un caballo de madera en el que iban escondidos los guerreros griegos. Éstos abrieron de noche las puertas de la ciudad a los demás y destruyeron la ciudad.
Aquiles es un mortal fuerte e impulsivo. Su madre intentó hacerle inmortal sumergiéndole en las aguas del Estige, pero fue el talón, que quedó desprotegido al ser por donde le sujetaba, el lugar donde le alcanzó la flecha que le mató. Casi todas sus representaciones están relacionadas con su intervención en la guerra troyana. Destacan su enfrentamiento con Agamenón, la muerte de Patroclo, el duelo con Héctor y la profanación de su cadáver. Su tipo iconográfico evoluciona desde un guerrero barbado a un joven imberbe y desnudo. Desde el arte romano también tendrá importancia la educación de Aquiles confiada al centauro Quirón.
Odiseo (Ulises) destaca por su astucia e inteligencia. De la epopeya de su retorno a Ítaca destacan su encuentro con el cíclope Polifemo, su relación con Circe, su paso ileso ante la isla de las Sirenas, su estancia en la isla junto a la ninfa Calipso, su descenso a los infiernos y su retorno. El único tema que pervive en la Edad Media es la aventura con las sirenas, seres fabulosos que, con su canto, atraían a los viajeros a su perdición. Odiseo, tras tapar los oídos de su tripulación, se hace atar al mástil para sobrevivir, imagen que será relacionada con el Cristo crucificado. En cuanto a su tipo iconográfico, suele ser un hombre barbado con un gorro cónico. Aparece disfrazado de mendigo en las escenas de su retorno a Ítaca.
Héctor lucha por defender su ciudad y a su familia. La despedida de su esposa, el duelo con Aquiles y el ultraje de su cadáver son los episodios más representados en el arte clásico. Su imagen no reaparece hasta el siglo XVIII cuando el dramatismo de la despedida se interpreta como la obligación de anteponer el deber al afecto.
En el mundo antiguo la belleza de Helena era proverbial. Su iconografía se centra en su rapto por parte de Paris, bien a pie, en un carro o en un barco. Menos frecuente es su reencuentro con Menelao.
Finalmente, Eneas es un héroe troyano, a quien Virgilio eligió como antecesor de Rómulo y Remo. Cuando los troyanos permiten la entrada del caballo de madera, Eneas abandona la ciudad por orden de los dioses. En Italia fundará un reino y linaje míticos. Su presencia en las artes, impulsada por los programas iconográficos de los emperadores romanos, simbolizará la imagen del noble caballero, la virtud y el amor filial.
Finalmente, Eneas es un héroe troyano, a quien Virgilio eligió como antecesor de Rómulo y Remo. Cuando los troyanos permiten la entrada del caballo de madera, Eneas abandona la ciudad por orden de los dioses. En Italia fundará un reino y linaje míticos. Su presencia en las artes, impulsada por los programas iconográficos de los emperadores romanos, simbolizará la imagen del noble caballero, la virtud y el amor filial.

