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06 mayo 2014

Colosos de Memnón (obra)

Colosos de Memnón
Colosos de Memnón
(Imagen: JMCC1 - Wikimedia Commons)
Los colosos de Memnón, unas esculturas del Antiguo Egipto, son los únicos restos que quedan del templo funerario de Amenhotep III. Se sitúan cerca de Medinet Habu, en la orilla occidental del Nilo, y datan del siglo XIV a.C. (XVIII dinastía egipcia). Miden cerca de 18 metros de altura y eran parte de la entrada monumental al templo, estando orientados hacia el este. Están construidos en piedra cuarcita.
Representan al faraón sedente, encima de un pedestal, de una forma típica en el arte antiguo egipcio. Además, a los lados de sus piernas, como es habitual, se representa a la reina Tiy y a Mutemuia.
Su nombre se debe a que por una grieta producida en uno de ellos tiempo después de su construcción se producía cierto sonido al calentarse por la salida del sol y evaporarse el agua, y por ello se creía que eran representaciones del guerrero Memnón, hijo de la Aurora asesinado por Aquiles, que lloraba al amanecer.

25 enero 2012

Amenofis III (historia)

También conocido como Amenhotep III, fue el noveno faraón de la XVIII dinastía egipcia, sucediendo a su padre, Tutmosis IV. Gobernó desde 1390 a 1353 a.C, durante el Imperio Nuevo, y se cree que fue coronado cuando aún era un niño, ejercitando por ello la regencia su madre Mutemuia.
Junto a la reina Tiy tuvo a su hijo, el famoso faraón hereje Akenatón, que le sucedió en el trono después de su muerte.
Su reinado es uno de los más prósperos de la historia del antiguo Egipto, y se produce justo después de las campañas asiáticas que llevaron a cabo Tutmosis III y Amenhotep II. Se trata de un periodo de estabilidad, con una nula actividad militar y una intensa actividad diplomática, debido al pago de tributos de los pueblos vencidos, lo que convertía a Egipto en una gran potencia.
Se le considera un monarca centrado en la construcción de templos y tumbas, en las cacerías y en las mujeres de su harén.
De la infinidad de mujeres que tuvo, sólo tres llegaron al rango de esposa real: Tiy, que actuaba como una gobernante en la sombra; Giluhepa, símbolo de la alianza con el país de Mitani; y la primogénita de la reina Tiy, Sitamón.
Realizó numerosas construcciones en el templo de Amón en Karnak, supervisó la construcción de un nuevo templo en Tebas y su templo funerario fue el mayor complejo religioso de Tebas, aunque debido a las inundaciones pronto se encontró en ruinas. A la entrada de este templo se encontraban los famosos Colosos de Memnón, aún en pie. Además, se encargó de ampliar distintas ciudades.
Murió en el año 39 de su reinado y fue enterrado en la tumba KV22 del Valle de los Reyes. Su momia se encontró cerca de la tumba de su abuelo Amenhotep II, ya que los sacerdotes de la XX Dinastía la trasladaron allí para protegerla de los saqueos y del vandalismo.

02 enero 2012

Amenofis III (obra)

Busto de Amenofis III
Busto de Amenofis III
Nos encontramos ante una cabeza de estatua de Amenofis III de unos 38 centímetros que data del siglo XIV a.C. Pertenece a la antigua cultura egipcia, concretamente al Imperio Nuevo, en la etapa anterior al periodo de Amarna, a la denominada “segunda etapa” de retratos de Amenofis III. Fue encontrada en el templo de Karnak a comienzos del siglo XX.
Se trata de una escultura de bulto redondo realizada en arcilla estucada que en origen estaba policromada y representa al faraón llevando el khepresh y el uraeus. Sus rasgos faciales son infantiles, con los ojos en forma de almendra, oblicuos y extremadamente alargados, y sus labios son carnosos.
La escultura regia egipcia se caracterizaba por la idealización del faraón, pero en este periodo artístico podemos ver un aumento del individualismo de la persona.
El Imperio Nuevo es una época de gran auge artístico, cuya estética se mantiene durante todo el periodo a excepción de la ruptura de Amarna, producida por Amenofis IV, en la que los rasgos de esta escultura se acentúan. La sociedad egipcia tenía una fuerte creencia en la vida eterna en el Más Allá, y por eso la función de esta escultura era la pervivencia eterna de la memoria del faraón, lo que le permitiría vivir en el Más Allá.