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jueves, 12 de enero de 2012

Características de la arquitectura románica (tema)

La arquitectura de este periodo es fundamentalmente religiosa. El edificio dominante fue la iglesia.
Las necesidades constructivas derivadas del empleo de una cubierta abovedada hizo necesario aumentar el espesor de los muros. Las ventanas, formadas por arcos de medio punto que van decreciendo en tamaño, a lo que deben su aspecto abocinado, eran escasas y pequeñas, de ahí que el templo románico se caracterice por su solidez y escasa iluminación. 
Su planta es generalmente de cruz latina, aunque también existen plantas centralizadas (circulares o poligonales). La de cruz latina está integrada por una o varias naves longitudinales terminadas en la cabecera en ábsides; el crucero o transepto es la nave transversal, aunque también se denomina crucero al espacio o tramo que resulta de la intersección de éste y la nave mayor; la girola o deambulatorio es la prolongación de las naves laterales en torno a la parte trasera del presbiterio.
El arco de medio punto es el más característico del Románico, aunque la bóveda sea el elemento arquitectónico determinante. La bóveda de cañón es semicilíndrica y suele ir reforzada por arcos fajones que dividen la bóveda en tramos y descargan sobre los pilares que, a su vez, están enlazados por arcos paralelos al eje longitudinal de la nave denominados formeros. Hay iglesias en las que la nave central se cubre con bóveda de cañón, mientras que en las laterales se emplea la bóveda de arista.
El tramo del crucero se cubre con cúpula, por lo que es necesario el empleo de pechinas o trompas.
La tribuna es la galería situada sobre las naves laterales de una iglesia con ventanas a la nave central; cuando este espacio se reduce a un estrecho pasadizo de circulación se denomina triforio o andito.
El grueso muro de sillería soporta la pesada cubierta, predominando el macizo sobre el vano. No obstante, los estribos o contrafuertes también contrarrestan exteriormente el empuje de la bóveda de cañón y los arcos.
El pilar se convierte en el soporte exento más adecuado para recoger los arcos fajones y los formeros. La arquitectura románica emplea diferentes soluciones, siendo el más característico el pilar de sección cruciforme que paulatinamente se irá enriqueciendo.
Con respecto a la columna, ésta manifiesta la falta de proporción clásica. Su fuste ya no es troncocónico sino cilíndrico, tienen basa con plinto y el capitel evoluciona desde el cúbico al historiado.
En el exterior del templo románico, además de los contrafuertes, los paramentos murales, terminados en una cornisa, presentan impostas o frisos a la altura de las cubiertas interiores. Dichos paramentos pueden estar también recorridos por bandas lombardas, o pilastras alargadas, que están unidas por arquillos ciegos en su parte superior y se apoya en un zócalo en la inferior.
Varias puertas se comunican con el interior del templo, emplazadas en los brazos del crucero y a los pies de la iglesia, que suele ser la principal y está orientada al oeste. Tiene un aspecto abocinado al estar integrada por las arquivoltas, sostenidas por columnas adosadas al muro; si es muy ancha, su dintel está reforzado por el parteluz o mainel, y sobre el dintel aparece el tímpano semicircular.
Un aspecto muy destacable es su decoración, en la que además de los temas historiados, vegetales y animales, figura también un repertorio de motivos geométricos, tales como el ajedrezado, las filas de arco enlazados o yuxtapuestos, los billetes, los besantes, puntas de sierra, cabezas de clavo o el baquetón en zigzag entre otros.

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