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01 octubre 2021

Claudio de Lorena (h. 1600-1682) (tema y listado)

Claudio de Lorena fue un pintor clasicista francés especializado en paisajes. 
Empieza a formarse en Francia hasta que en torno a 1617 viaja a Italia. En Roma conoce al pintor Agostino Tassi, pintor paisajista tardomanierista, de quien aprende la tradición del paisaje clasicista de concepción nórdica.
Tras varios viajes, se establece en 1627 en Roma, donde vivirá hasta su muerte. En la década de los años 30 empieza a consolidarse como pintor con paisajes bucólicos inspirados en la campiña romana. También en esta época pinta varios frescos en palacios romanos, pero se trata de una técnica que no volverá a utilizar.
A lo largo de su vida trabajó para el clero y la nobleza, recibiendo encargos de toda Europa.
Falleció en Roma en 1682 y fue enterrado en la iglesia de la Trinità dei Monti. Sin embargo, en 1840 sus restos fueron trasladados a la Iglesia de San Luis de los Franceses, donde se encuentran actualmente.
De su pintura destaca una nueva concepción del paisaje clásico, en el que resalta el estudio de la luz y sus matices según las horas y las estaciones. Sus forma de representar la naturaleza es noble y ordenada, de un modo clásico, y recrea un paisaje perfecto o ideal. Sus composiciones se caracterizan por los horizontes infinitos y las arquitecturas o bosques en primer plano, con una amplia sensación de profundidad. Las figuras suelen ser pequeñas y, en realidad, una excusa para la ejecución del propio paisaje.
Toda esta concepción del paisaje tendrá su influencia en la pintura francesa de los siglos XVII y XVIII o incluso en la pintura paisajística del XIX.

Claudio de Lorena - Paisaje con las tentaciones de San Antonio (1636-8)
Museo Nacional del Prado (Madrid, España)

Algunas de sus obras más destacadas son:
- Paisaje con mercaderes (1630)
- El molino (1631)
- El Campo Vaccino (1636)
- Paisaje con San Onofre (1636-8)
- Paisaje con las tentaciones de San Antonio (1636-8)
- La campiña romana (1639)
- Paisaje con el embarque en Ostia de Santa Paula Romana (1639)
- Puerto con el embarque de Santa Úrsula (1641)
- Amanecer (1646-7)
- Paisaje con la boda de Isaac y Rebeca (1648)
- Marina con el rapto de Europa (1655)
- Paisaje con el descanso durante la huida a Egipto (1661)
- Paisaje con Eneas en Delos (1672)
- Paisaje con Noli Me Tangere (1681)

01 septiembre 2021

El Lavatorio - Tintoretto (obra)

 "El lavatorio" es una obra del pintor veneciano Jacopo Robusti o Comin, más conocido como Tintoretto. Se trata de un óleo sobre lienzo de 210 x 533 cm. que fue pintado alrededor de 1548 y que se conserva actualmente en el Museo Nacional del Prado (Madrid, España).

Tintoretto - El Lavatorio
Tintoretto - El Lavatorio (1548-9) - Museo Nacional del Prado

Fue un encargo de la Scuola del Santísimo Sacramento de la iglesia de San Marcuola, dedicada a fomentar el culto a la Eucaristía. En la nave central de la iglesia se situarían dos cuadros pareados: este Lavatorio y La Última Cena.
En el cuadro, el artista representa el momento en el que Jesús lava los pies a los apóstoles. El cuadro llama la atención por su perspectiva (destacando el fondo arquitectónico de la escena y con el punto de fuga situado al fondo), en la que primero se creó el espacio y luego se introdujo a los personajes siguiendo el punto de vista del espectador, que, siguiendo su ubicación original, se encontraría a la derecha del mismo y, por lo tanto vería las figuras mejor distribuidas, en una diagonal, sin los espacios que parecen tener entre ellas al observar el cuadro de frente.
Esta forma de entender el espacio en profundidad es algo novedoso en la pintura veneciana del momento.
Cristo, San Pedro y San Juan se encuentran en un primer plano a la derecha de la escena. Más alejados se encuentran algunos apóstoles, esforzándose por quitarse las calzas y sentados a una mesa. Al fondo, entre las columnas, se pueden ver los canales venecianos.

Ver también:

19 noviembre 2020

El Museo del Prado: la colección (tema)

El Museo del Prado (Madrid, España) es una institución cuyo origen debe mucho a las colecciones reales de los siglos XVI y XVII. El coleccionismo de entonces aspiraba a reunir obras de los artistas preferidos de los monarcas, ignorando así un carácter enciclopédico. 
El primer pintor coleccionado por los monarcas españoles, y el pilar sobre el que se erigió la colección real, fue Tiziano. Así, los monarcas optaron por una pintura en la que lo importante era el color, una pintura en la que primaban los aspectos más emotivos y sensuales. 
Otros pintores y escuelas fueron incorporados desde el siglo XVI. Felipe II se decantó por la pintura flamenca del XV y aún más decisivo fue Felipe IV, quien no sólo encargó obras a Rubens, Velázquez y Van Dyck, sino también a José de Ribera, Nicolás Poussin y Claudio de Lorena, y a distintos pintores italianos. Además, lleno los vacíos existentes de la colección con obras del Renacimiento italiano no veneciano, como Rafael, Parmigianino o Correggio. 
Con la llegada de los Borbones llegaron los pintores franceses a la colección, dando inicio a un siglo, el XVIII, dominado por artistas extranjeros. A los franceses les sucedieron los italianos y, tras el reinado de Carlos III, sólo a finales de siglo, con Goya, vuelve un pintor español a dominar el escenario cortesano.
El promotor del museo fue el rey Fernando VII, sin olvidar el apoyo de su esposa, María Isabel de Braganza. Su intención de abrir un museo se muestra ya en documentos de 1814, cuando está dispuesto a ceder el Palacio de Buenavista a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para abrir una galería con pinturas y objetos artísticos tanto de la Academia como de la colección real. Pero en esos años se busca el edificio ideal, y cuando se decide que sea el Real Museo de Ciencias Naturales construido por Juan de Villanueva, éste se tiene que remodelar debido al estado en el que se encontraba tras la guerra con los franceses.
Durante el siglo XIX son los artistas españoles los que viajan fuera, sobre todo a Roma y París. 
Por otra parte, hay que recordar que algunos de los fondos de la colección provienen de otros museos, como el extinto Museo de la Trinidad o el Museo de Arte Moderno, o del ámbito privado, como los legados de D. Pablo Bosch, D. Pedro Fernández Durán o D. Ramón de Errazu.
La colección del Museo del Prado termina cronológicamente en el año 1881, año del nacimiento de Pablo Picasso.
Pero no hay que olvidar que la colección que atesora el Museo del Prado no es sólo pictórica, sino que también contiene obras escultóricas y de artes decorativas, colecciones que abarcan desde la Antigüedad al siglo XIX.

06 junio 2020

El triunfo de Baco o Los borrachos, Velázquez (obra)

El triunfo de Baco, Velázquez
El triunfo de Baco (1628-9), Diego Velázquez
Museo Nacional del Prado 
Este cuadro, titulado El triunfo de Baco, es la primera obra mitológica realizada por el pintor español Diego Velázquez, quien hasta entonces había realizado bodegones, retratos y escenas religiosas. 
Se trata de un óleo sobre lienzo conservado actualmente en el Museo Nacional del Prado (Madrid, España).
En él aparece el dios Baco semidesnudo y portando una corona de hojas de vid. Se encuentra coronando con hojas de hiedra, atributo relacionado con los poetas, a uno de los borrachos que le acompañan, que podría ser un poeta inspirado por la ingesta de vino. 
El dios es representado de una forma "humana" junto al resto de personajes, como si se tratara de una obra costumbrista (en las que Velázquez tenía más experiencia). Sin embargo, está diferenciado de ellos por su vestimenta y por el color de su piel, más clara y luminosa. Tras él se encuentra un sátiro también semidesnudo con una copa de cristal en la mano.
Se podría interpretar esta obra, por tanto, como una alegoría de la creación poética.
Por otra parte, se trata de una nueva tipología de pintura en la obra de Velázquez en la que además existen importantes novedades formales, pero que a su vez se sirve de los colores y tipos humanos de su etapa anterior en Sevilla. También nos recuerdan a sus obras anteriores las maravillosas texturas de las jarras y copas.
El nombre de "Los borrachos" se lo pusieron los madrileños cuando pudieron contemplarlo en el Museo Real a partir de 1819.