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07 agosto 2012

La Creta minoica (historia)

La cultura cretense está en estrecha relación con las culturas orientales, en especial con Egipto y Mesopotamia, y por eso su influencia es recíproca. La civilización que floreció en la isla de Creta a partir del II milenio a.C. halla en sus grandes palacios uno de sus grandes distintivos.
Estos palacios llaman la atención por sus dimensiones y por la ausencia de murallas en ellos, lo que es reflejo de un pueblo próspero y refinado volcado en el comercio y con fructíferos contactos con Grecia, Egipto y Asia Menor. 
Palacio de Cnossos
Por su tamaño, Cnossos debió ser la capital del mundo minoico, la sede de un rey del que dependerían los gobernantes de otras ciudades.

Entrada actualizada en marzo de 2024

06 junio 2012

El arte del Egeo (tema)

La Edad del Bronce en el Egeo es un notable periodo de civilización que se desarrolla entre el IV y el I milenio antes de Cristo y que sirve de precedente para la floreciente cultura griega. Dentro de esta época se incluyen dos periodos, el minoico y el micénico. Mientras que el arte minoico surgirá en Creta y tendrá cierta influencia en las Islas Cícladas y el continente europeo, el periodo micénico abarcará no sólo Creta sino también la parte continental griega, siendo una etapa que da inicio a la homogeneidad cultural de todo el área geográfica que se convertirá en la Grecia clásica.
La geografía cretense, una larga y estrecha isla dividida de este a oeste por una cordillera, fue aprovechada por sus habitantes al máximo de distintas formas.
Algunos sucesos naturales en la primera mitad del siglo XV a.C. favorecerían la expansión de los pueblos nómadas que habían llegado al Peloponeso desde el 2000 a.C. y constituirían la cultura micénica, que sustituiría a la minoica.

23 enero 2012

La arquitectura religiosa y funeraria minoica (tema)

Además de en las áreas dedicadas a santuarios en los palacios, el culto en época minoica podría desarrollarse en una gran diversidad de lugares: desde las cuevas hasta en santuarios en lo alto de montañas y colinas o altares en medio del campo. Los lugares de culto al aire libre y en áreas abiertas podían haber tenido como destinatarios a la totalidad del pueblo, mientras que las ceremonias en zonas interiores de palacio serían para las clases dirigentes y poderosas.
En cuanto a los enterramientos, se continuó en los primeros momentos con la tradición neolítica de usar cuevas y refugios en la roca, donde con el tiempo se introducía al difunto, a veces en grupo, en pithoi de arcilla o larnakes (cajas parecidas a ataúdes de madera).
Pero los dos principales tipos de tumba en Creta fueron las tumbas circulares, en el sur, y las tumbas-casa o tumbas-edificio en el este y norte. Ambos tipos sugieren un uso compartido por un clan o familia, o que sean destinadas a cobijar los restos de la alta sociedad.
Las tumbas circulares se usaron durante largos periodos de tiempo y suelen aparecer aisladas o en pequeños grupos de dos o tres enterramientos. Su construcción es de piedra y sus muros se van cerrando según adquieren altura, aproximando las hiladas de piedras. Se asentaban casi siempre sobre una roca, tienen una puerta de entrada y algunas presentan una antecámara previa. Las hiladas inferiores están formadas por los bloques más pesados para soportar el peso de la estructura, que en algunos casos se apoya en contrafuertes externos.
Las tumbas-casas son más complejas. Su estructura, sobre cimientos de piedra, es rectangular y acoje un conjunto variable de habitaciones, entre las que están la cámara de enterramiento, la del ajuar y un santuario con un altar y otros elementos ceremoniales.


Ver también: El arte del Egeo

17 enero 2012

Diosa de las serpientes (obra)

Diosa de las Serpientes
Diosa de las Serpientes
Se trata de una escultura minoica de pequeño tamaño (unos 30 centímetros) conocida como la “Diosa de las Serpientes” y que actualmente se encuentra en el Museo de Heraklion, en Creta. Pertenece al periodo de los nuevos palacios y fue encontrada en el Palacio de Cnossos. Existen cientos de figurillas parecidas que reciben el mismo nombre y que, básicamente, tienen las mismas características.
Es una figura femenina hecha en loza pintada que representa, probablemente, a una sacerdotisa con atributos de la divinidad femenina primigenia, la Diosa Madre, que tendría una gran importancia en el Mediterráneo. Además, esta figurita está representada en la típica posición de orante, es decir, con los brazos extendidos y las palmas de las manos hacia arriba, como implorando al cielo. Continúa con la tradición neolítica de pequeñas estatuillas con carácter de exvoto que se han encontrado en santuarios.
La figura se encuentra ataviada con el típico vestido minoico y lleva un delantal superpuesto. Su silueta es simple y de ella destaca la cintura de avispa y su escote abierto, que podría ser una referencia a la fertilidad, además de las serpientes que lleva enroscadas en los brazos y en el cuerpo, símbolos que pueden representar a la Diosa Madre a través de la simbolización de la fuerza fértil de la tierra. Además la figura está dotada de cierto realismo. Sobre la cabeza lleva un tocado alto sobre el que reposa un animal.

Ver también: El arte del Egeo (tema)

08 enero 2012

Comparación entre los palacios del periodo minoico y los del periodo micénico (tema)

Tanto los palacios minoicos como los micénicos fueron el eje vertebrador de la sociedad, pues eran unidades políticas y religiosas y centros administrativos y comerciales, es decir, funcionaban como auténticas ciudades-estado. Además, se trataba del recolector de los excedentes agrícolas, organizador de la actividad comercial y el productor de elementos artesanales.
Palacio de Cnossos
La estructura minoica fue fijada en torno al II milenio a.C., y es debida a la evolución propia que da respuesta a una demanda basada en las características de su economía. Esto mismo sucede con los palacios micénicos, que encarnaban los valores propios de una sociedad mercantil y comercial de base agraria.
La orientación de los palacios minoicos era norte-sur y éstos se desarrollaban en varios niveles, mientras que los micénicos contaban con un piso superior.
Mientras que los palacios minoicos contaban con unas defensas casi inexistentes y se situaban en lo alto de suaves colinas, los micénicos se situaban en lo alto de colinas o lugares estratégicos y contaban con un potente sistema defensivo, reflejo de una sociedad más belicosa.
El gran patio central minoico era el regulador de la estructura y el lugar de llegada, recepción y reunión. Además, esta estructura tenía varias estancias de diverso tamaño unidas por galerías, corredores y escaleras. Éstas se iban construyendo según las necesidades propias, superponiéndose y añadiéndose nuevas estancias, y por esta razón, los palacios minoicos no contaban con fachadas exteriores. Además, debido a la complejidad de las plantas por la superposición y la evolución histórica, a veces algunas habitaciones se quedaban sin luz exterior, por lo que se desarrollaron los pozos de luz.
Sin embargo, los palacios micénicos son piezas unitarias, no elementos yuxtapuestos, que se organizan en torno a un eje axial. Aquí el megarón es el elemento central que ordena y jerarquiza los espacios, siendo la base de la estructura. Su disposición está conformada desde la entrada principal del palacio, cubierta con un pórtico apoyado sobre una columna, desde la que se accede al propileo principal y al patio que antecede la antecámara del megarón, espacio que puede estar flanqueado por corredores que conducen a habitaciones subsidiarias. Además se destaca el papel del señor o rey, por lo que se produce una modificación de la tipología debido a los nuevos valores políticos. Ahora la posición destacada la ocupará la residencia real, que será el símbolo del poder.
Los palacios minoicos contaban con distintos tipos de zonas: la zona de los almacenes, donde se guardaban los excedentes agrarios; los talleres, donde se realizaba la producción artesanal; las viviendas de nobles y sacerdotes; las zonas de representación del poder y control administrativo; y la zona ceremonial religiosa. Al exterior se construían nuevos patios y vías procesionales.
En cuanto a la técnica constructiva, los muros minoicos se hacen de mampostería grande y regular junto con sillería y algunos refuerzos y vigas de madera. En cambio, la parte inferior de los palacios micénicos se cimentaba sobre muros de piedra y adobe, y la superior, para ganar ligereza, se fabricaba con adobe.
En cuanto a elementos portantes, destaca el uso de la columna en los palacios minoicos.
Ambas estructuras se encontraban profusamente decoradas con pinturas, pero en los palacios micénicos aparecen nuevos temas (procesiones, escenas de caza o guerra…), que son reflejo de los nuevos valores de la aristocracia palaciega micénica (más belicosa que la minoica), y se produce un estilo más rígido y geométrico, con figuras menos flexibles y estilizadas.
En definitiva, la arquitectura palacial micénica no aporta innovaciones significativas ni nuevos elementos constructivos, pero sí aporta una tipología de planta más ordenada y jerarquizada en torno al megarón.


Ver también: El arte del Egeo (tema)