¿Comentas?

Agradecemos los comentarios que nos hacen mejorar y aceptamos las propuestas y peticiones sobre las que te gustaría leer en este blog. ¿Colaboras?

domingo, 17 de marzo de 2013

Caravaggio: Roma (1592-1599) (tema)

Caravaggio llega a Roma en el año 1592 y entonces se inicia una etapa que durará hasta 1599 y se caracterizará por pequeños cuadros de una o dos figuras.
En esos años coexistían en Roma una serie de tendencias artísticas que aunque mostraban cierto cansancio se resistían a desaparecer, sobre todo porque contaban con el favor de los Papas: el manierismo vivo y decorativo de Federico Zuccaro; el diseño sólido y rítmico de Miguel Ángel que mantenían vivo los florentinos; el sentido del color veneciano y la amplitud de los paisajes flamencos a través de Girolamo Muziano; y la estela dejada por Correggio y representada por Federico Barocci. Así pues en los primeros años del siglo XVII los viejos maestros seguían cultivando un Manierismo caduco y suavizado, de ahí la novedad que supuso la llegada de Carracci y Caravaggio, y aunque ninguno de ellos consiguió una repercusión inmediata en las políticas artísticas papales, sí revolucionaron el panorama romano.
La carrera de Caravaggio en Roma comienza a la sombra de los Colonna, aunque ésta fue una estancia corta y desagradable. Sus primeras obras son Joven Baco enfermo, Muchacho con cesto de frutas, La buenaventura y Una partida de cartas. Eran temas desconocidos y sin precedentes, siendo una novedad que le abrió las puertas para el favor y protección del cardenal del Monte, para quien pinta Los músicos y El tañedor de laúd. También son de esta época el Baco y el Muchacho mordido por un lagarto.
En todas estas obras va desarrollando su concepto de la realidad, ya que muchas tienen una clara inspiración en las escenas teatrales y en la literatura de la época. Además se caracterizan por una atención extrema a los detalles con gran economía de medios y por ser composiciones de medias figuras y pocos personajes. La luz de esta época no es tan dramática ni efectista como la posterior, por eso los colores son brillantes, luminosos y transparentes con apenas algunas sombras. En el dibujo se advierte precisión y fuerza y unas formas individuales subrayadas por el color local. La manera de sugerir el espacio es muy simple, ya que suele ser a través de un escorzo mínimo. Estamos ante un pintor en el que todavía perduran ecos del manierismo y de unas enseñanzas tradicionales, si bien las sabe presentar bajo un aspecto impactante y novedoso.

2 comentarios:

  1. Hola, Miriam.
    Agradecerte el gran trabajo que estás haciendo escribiendo un blog como éste. Lo he estado cotilleando y es una auténtica maravilla, no sólo para quienes estudiamos el arte en profundidad, sino también para todos aquellos a los que les apasione.

    Tienes una seguidora.

    Besos!

    abril

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu comentario y valoración, Abril. Espero que en lo sucesivo te siga gustando el blog. Si algún día tienes alguna petición o sugerencia no dudes en comentarlo.
    Besos! Miriam.

    ResponderEliminar