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viernes, 6 de septiembre de 2013

El arte como imitación de la realidad o mímesis (tema)

El término “imitación” (“mímesis” en griego e “imitatio” en latín) ha existido desde la antigüedad, pero el significado del concepto ha variado a lo largo de la historia hasta llegar a ser, hoy en día, lo mismo que copiar.
La palabra griega “mímesis” es posthomérica, y su etimología es oscura. Pero se sabe que su primer significado se refería a los actos de culto sacerdotales (es decir, baile, música y canto, folklore al fin y al cabo). El término se refería entonces a la danza, la mímica y la música.
Posteriormente pasaría a designar “el acto de reproducir la realidad en la escultura y las artes teatrales”, pero esta realidad no era la externa, sino la interior.
En el siglo V a.C. el término se incorpora a la filosofía designando la reproducción del mundo externo, de la naturaleza. En este sentido, la palabra “mímesis” sería utilizada por Demócrito y Platón, aunque ambos la utilizarían de manera distinta. Para Demócrito, “mímesis” significa la imitación de cómo funciona la naturaleza, de sus procesos; pero para Platón significaba “copiar la apariencia de las cosas”. Aunque el concepto de arte como imitación de la realidad va cambiando a lo largo su vida, Platón finalmente no acepta que el arte imite la realidad porque para él la imitación no es el camino correcto hacia la verdad.
Con Aristóteles el concepto cambia ligeramente. Para él, la imitación artística puede presentar las cosas más o menos bellas de lo que son, siempre que se limite a las características esenciales, generales y típicas de esas cosas. Es decir, Aristóteles sostiene que el arte puede imitar la realidad, pero el artista puede hacerlo de una forma personal.
Por lo tanto, la teoría de la imitación desarrollada por Platón y Aristóteles se fundamentaba en premisas típicamente griegas: la mente humana es pasiva y puede por tanto percibir sólo lo que existe.
Pero esto cambiará en la Edad Media, cuando se pretende que el arte imite el mundo invisible, que es eterno y más perfecto, buscando además la belleza eterna. Con la aparición de los iconoclastas y de los radicales cristianos, que creían que Dios prohíbe cualquier imitación del mundo, la teoría de la imitación se abandona hasta el Renacimiento, cuando se retoma y vive su momento más importante, entendiéndose como un concepto básico del arte.
En los inicios del Renacimiento, la teoría de la imitación es sólo aplicable a las artes visuales, pero a mediados del siglo XVI se extiende también a la poética. Es decir, aunque esta teoría fuera una constante durante varios siglos, no siempre se entendió de la misma manera.
Existía quien pensaba que la imitación era una tarea demasiado difícil para el arte porque la obra no podría igualar nunca al modelo, y quien creía que era demasiado insignificante y pasiva. Pero quizás lo más importante de la imitación en el Renacimiento es que no sólo trataba de la naturaleza. Para los renacentistas, el objeto de imitación es ante todo los antiguos, apareciendo el concepto de “imitación de la antigüedad”.
En el siglo XVIII, Batteux cree haber descubierto el principio que subyace a todas las artes y que las identifica como tal: la imitación, entendiendo por ella “copiar la naturaleza o inspirarse en ella”.
En el siguiente siglo la imitación deja de imitar a la antigüedad para pasar, de nuevo, a imitar la naturaleza.

Es decir, la imitación ha sido un concepto constante a lo largo de la historia en lo referente a la teoría del arte, sobre todo entendida como algo fiel a la realidad, pero que no la copia, sino que la recrea a nivel de la ilusión. 

2 comentarios:

  1. Gracias por el artículo, me sirvió para aclarar conceptos y dudas. :)

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