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miércoles, 10 de agosto de 2016

Joaquín Sorolla (1863-1923) (tema)

Joaquín Sorolla y Bastida nace en Valencia (España) en 1863. Huérfano desde muy pequeño, se cría con sus tíos. Tras tomar clases con Cayetano Capuz, en 1878 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, donde se acostumbra a la pintura al aire libre. En 1881 acaba sus estudios y en su primer viaje a Madrid descubre la pintura de Velázquez (a quien veneró), Goya y Ribera. Además entabla amistad con el pintor Ignacio Pinazo y con el fotógrafo Antonio García y su hijo, Antonio García del Castillo, futuro cuñado de Sorolla. Su trabajo junto a su futuro suegro, que le toma como ayudante, le influirá decisivamente en el tratamiento de la luz y el color en sus cuadros.
En la Exposición Regional de Valencia de 1879 presenta dos acuarelas y un lienzo titulado El patio del Instituto, que consigue el primer premio. En 1883 conseguiría una medalla de oro en esta exposición con la obra Monja en oración.
En 1885, becado en la Academia de España gracias a su cuadro El grito del Palleter, termina su formación en Roma (Italia) con el tutor Francisco Pradilla y Ortiz, quien insiste en perfeccionar su dibujo. Allí estudia a Rafael y Miguel Ángel, visita la ciudad, dibuja y pinta según las enseñanzas de sus profesores y se empapa del ambiente artístico romano. Viaja a París con Pedro Gil Moreno de Mora durante un tiempo, identificándose allí con el naturalismo moderno, pero acaba volviendo a Italia e instalándose en Asís.
En 1888 se casa con Clotilde García del Castillo, con quien se instalará en Valencia en 1889 y en Madrid en 1890.
Durante estos años cultiva el realismo social y el costumbrismo pintando cuadros de género, así como retratos de personajes relevantes de la época y de su propia familia.
¡Aún dicen que el pescado es caro!
¡Aún dicen que el pescado es caro! (1894)
Museo Nacional del Prado
Debido a su estilo personal es difícil enmarcarle en las corrientes artísticas del momento, aunque, como ya se ha dicho, se le relaciona frecuentemente con el realismo. En 1894 pinta La vuelta de la pesca, que recibirá la segunda medalla en el Salón de París de 1895 y que se considera la afirmación de su personalidad artística. De esta época son otras obras como ¡Aún dicen que el pescado es caro! o Madre. En sus viajes a París conoce la pintura nórdica del momento, que le llevará a potenciar el luminismo durante 1900 y 1901, con obras con fuertes luces y una paleta brillante que le acercan al postimpresionismo.
En 1904 experimenta con una pincelada larga muy empastada que acabará siendo frecuente en su producción. Su actividad pictórica será ahora muy grande, al igual que su deseo de autosuperación, destacando el dominio de la luz, su amor al mar Mediterráneo, su realismo y su impecable técnica. De esta época es Clotilde en la playa. En 1907 pasa en Biarritz el verano, donde realiza escenas de playa con un acercamiento al impresionismo, con una pincelada más menuda y una paleta baja en intensidad. Posteriormente experimentará con el fauvismo, prescindiendo del dibujo y utilizando colores planos.
Su fama se va extendiendo por Europa con importantes exposiciones en París, Berlín, Düsseldorf, Colonia o Londres. Será en esta ciudad donde conocerá al hispanista Archer Milton Huntington, creador de la Hispanic Society of America, quien le encarga la decoración de la sala principal de la entidad, para la que Sorolla realiza 14 paneles que representan los pueblos y costumbres españolas.
Paseo a orillas del mar
Paseo a orillas del mar (1909)
Museo Sorolla (Madrid)
Pero ya desde 1909 Sorolla expone en Estados Unidos. Es en esta época cuando pinta con luces suaves y una paleta brillante en la que destaca el blanco, como en Paseo a orillas del mar. También seguirá pintando jardines y paisajes y retratos familiares.
Posteriormente se instala en Alicante, donde comienza su etapa culminante. Aunque se le conozca más por sus pinturas mediterráneas, fue un gran paisajista. 
En 1914 es nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en 1920 sufre una hemiplejía que le impide volver a pintar. Muere tres años más tarde en Cercedilla (Madrid).