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miércoles, 22 de enero de 2014

Marco geográfico de la civilización griega (historia)

Podemos dividir el territorio griego en dos partes: la Grecia continental y la no continental.

Grecia continental
Lo que tradicionalmente se entiende por Grecia corresponde geográficamente a la parte más meridional de la península de los Balcanes. Se trata de un país pequeño y montañoso sin espacio para fértiles llanuras o caudalosos ríos, lo que influirá en la vida y desarrollo de la civilización griega.
A grandes rasgos, podemos dividir la península helénica en dos grandes partes separadas por el golfo de Corinto.
A la escasez de importantes cursos de agua se añade un clima duro, con veranos largos y secos e inviernos húmedos, lluvias escasas y vientos recios.
La sociedad griega antigua era básicamente agraria, destacando el cultivo del olivo, la vid y los cereales (en especial la cebada). En la ganadería destacan ovejas y cabras, pues su pastoreo se adapta al terreno. Posteriormente surgirán la artesanía y la industria, en especial la de la cerámica. Pero quizás lo más significativo sea el progresivo aumento del comercio exterior, sobre todo marítimo por la dificultad de contacto terrestre, que favorecerá a todo lo anterior.

Grecia no continental
Desde sus inicios es clara la tendencia de la civilización griega a expandirse por mar en todas direcciones creando distintos núcleos de población. Así, podemos dividir la Grecia no continental en cuatro zonas: el anillo insular (islas que rodean la península helénica), la costa de Asia Menor, el sur de Italia y Sicilia (la llamada Magna Grecia) y otras costas del Mediterráneo (Francia, España y norte de África).

Causas y efectos
El terreno en el que se asienta la civilización griega se caracteriza sobre todo por la ausencia de uniformidad, lo que influirá en muchos aspectos de su desarrollo.
El primero es el de la creación de la ciudad-estado, pues todos los núcleos de población tenían conciencia clara de que pertenecían a una misma estirpe, pero no aceptaban una identidad absoluta, manteniendo muchos rasgos diferenciadores entre ellos.
Al territorio se debe también la búsqueda de nuevos territorios, pues muchas veces las poblaciones se veían afectadas por la pobreza y la superpoblación. Así, la carencia de recursos da lugar a distintas colonizaciones por el Mediterráneo, pero desde el momento de la fundación estas colonias mantendrán siempre una independencia de todo tipo con la metrópoli, dando lugar a una ampliación igualitaria del mundo griego.
Además, esta expansión posibilita contactos con otras civilizaciones contemporáneas, lo que enriquecerá cultural e intelectualmente a la civilización griega. Pero no sólo eso, sino que además facilitará la helenización de buena parte del Mediterráneo.

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