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domingo, 31 de marzo de 2013

Caravaggio: exilio y muerte (1606-1610) (tema)

La escalada de violencia en la que se encuentra Caravaggio culmina en 1606 tras la muerte de uno de sus adversarios y con la acusación directa que señala al pintor como máxime responsable, ante lo cual su única salida es el destierro.
Ese mismo año ya está en Nápoles bajo la protección de los Colonna. Su llegada fue triunfal y su arte respondió a la brutalidad de la ciudad con una oscuridad más negra y descuidada. Se inicia entonces una nueva etapa en la que la técnica se hace más rápida y casual. Las formas endurecidas a veces presentan cabezas con poco detalle y las transiciones entre luz y sombra son una pura abstracción. La sombra es la protagonista de ahora en adelante, y el foco de luz no siempre se centra en la figura principal. Estos rasgos se van acentuando poco a poco y sus modelos son cada vez más curtidos, morenos y fatalistas. (Las siete obras de la misericordia, La flagelación de Cristo, La virgen del rosario)
En 1607 y de forma inexplicable abandona Nápoles para marcharse a Malta, donde combinará el retrato (Alof de Wignacourt) con el encargo religioso. (San Jerónimo escribiendo, La degollación de San Juan Bautista)
Pero tras una pelea con un noble caballero se ve obligado a dejar Malta y huye poniendo rumbo a Sicilia, donde se establece llevando una vida llena, a la vez, de reconocimientos y amenazas. Esta etapa está marcada por el creciente laconismo y porque aísla las figuras en medio de una oscuridad creciente acentuando su fragilidad. Técnicamente desarrolla la pincelada descuidada. (El entierro de Santa Lucía, La resurrección de Lázaro)
En 1609 vuelve a Nápoles y es entonces cuando se acentúa en su obra la sobriedad, la concentración y la dureza a partir de formas geométricas y reduciendo el color a gamas casi monocromas. Predominan las sombras y los temas que desarrolla son una reflexión sobre la muerte y la maldad en clave personal donde apenas queda sitio para la esperanza. Destacan entonces las siguientes obras: Martirio de San Andrés, Martirio de Santa Úrsula, Salomé con la cabeza del Bautista y, sobre todo, David con la cabeza de Goliath.
Caravaggio morirá en 1610 en Porto Ércole, probablemente de camino a Roma tras conseguir el perdón papal.

sábado, 30 de marzo de 2013

Virgen de los palafreneros, Caravaggio (obra)


En la Virgen con el niño y Santa Ana o virgen de los palafreneros la escena se resuelve con tres figuras que contemplan la serpiente bíblica. Se trata de un tema con muchas connotaciones contrarreformistas pues confirma algunas de las creencias que los protestantes en bloque rechazaban: el papel de María como mediadora para la salvación; el triunfo de la Iglesia para acabar con la herejía. La serpiente simboliza el pecado original y sin María nunca hubiera sido posible la redención. Como madre, sostiene al niño que pisa la cabeza del reptil mientras que santa Ana, con aspecto de matrona romana, contempla la escena en la distancia, en la que destaca la personalidad de cada una de las figuras en un espacio ambiguo.

viernes, 29 de marzo de 2013

Virgen de Loreto, Caravaggio (obra)


La Virgen de Loreto o virgen de los peregrinos es un retablo destinado a decorar una capilla de la iglesia de San Agustín. Es una madonna de pie con el niño en brazos que recibe el culto de dos humildes peregrinos que se arrodillan ante ella. Tanto los personajes como el escenario son totalmente humildes, una referencia histórica a la casa de María. Ella, sin embargo, posee una corporeidad sobrecogedora y está envuelta en una iluminación simbólica y mientras que a duras penas sostiene al niño, dirige una mirada de consuelo a los peregrinos.

jueves, 28 de marzo de 2013

La muerte de la Virgen, Caravaggio (obra)

La muerte de la virgen es un retablo que tenía que presidir la iglesia de Santa María della Scala y estar dedicado a la muerte o tránsito de María, pero fue rechazado por falta de decoro y puesto a la venta. Se trata de una especie de monasterio donde se refugiaban las mujeres maltratadas o en peligro de prostitución y de otros males sociales. Mientras que los protestantes niegan la virginidad y el poder intercesor de María, considerándolo así sólo una muerte más, para los católicos es una muestra de humanidad que demuestra que al igual que ella todos los mortales resucitaremos después de la muerte.
En la obra todos rodean el lecho de muerte rezando, meditando o llorando, pero reinventa la historia. Insiste en un terrenalidad exhausta compuesta por una habitación humilde donde María yace rígida en un catre de madera. A su alrededor se encuentran San Pedro, San Pablo y María Magdalena, a la cual incluye Caravaggio en la escena por ser la referencia más directa para esas mujeres arrepentidas y maltratadas que buscan amparo en la Iglesia.

miércoles, 27 de marzo de 2013

El entierro de Cristo, Caravaggio (obra)

El entierro de Cristo, El Santo Entierro
o El Descendimiento
Caravaggio
En El entierro de Cristo, Santo Entierro o Descendimiento Caravaggio reúne todos los recursos del arte barroco. La disposición de las figuras describe una diagonal que indica el movimiento descendente de los personajes y marca el clímax ascendente que culmina en el ángulo superior derecho. Nos encontramos así ante un esquema compositivo muy compacto en el que destaca el oscuro fondo neutro y en el que entramos por el escorzo de la losa que simboliza la piedra angular de la iglesia. El cuerpo de Cristo, cuya anatomía recuerda a la obra de Miguel Ángel, es sostenido por San Juan y Nicodemo, cuyo rostro, vuelto hacia el espectador, refleja pesadumbre y esfuerzo. Detrás, la Virgen mira ensimismada y a su lado María Magdalena enjuaga las lágrimas en su pañuelo. Sólo María Cleofás agita la escena alzando los brazos al cielo en un gesto de súplica.



martes, 26 de marzo de 2013

Prendimiento de Cristo, Caravaggio (obra)


En el Prendimiento de Cristo Caravaggio debió pensar que nada mejor que la tiniebla para pintar una traición. El escenario es un fondo neutro en el que se proyectan sombras y figuras. Éstas se mueven en un primer plano y con gran variedad de rostros, sentimientos y actitudes. Une el relato de cómo los evangelistas cuentan la traición de Judas y el beso que éste le da a Cristo, creando una escena de gran dramatismo y tensión en la que la luz procede de algún lugar a la izquierda del cuadro pero fuera de él, que armoniza los colores, resalta las texturas y acentúa la tragedia. Escoge la composición elíptica, lo que contribuye a la secuenciación de gestos, miradas y movimientos, resaltando la mansedumbre de Jesús.

lunes, 25 de marzo de 2013

Duda de Tomás, Caravaggio (obra)


En la Duda de Tomás se contempla la identificación súbita del error y el arrepentimiento espontáneo. Con un enfoque muy aproximativo, donde las figuras se quedan casi sin espacio, las cuatro cabezas se enlazan creando una elipse abierta. Son hombres vulgares, perplejos.

domingo, 24 de marzo de 2013

Cena en Emaús, Caravaggio (obra)

En la Cena en Emaús Caravaggio congela la escena en el momento en el que el evangelio de San Lucas dice que Cristo tomó el pan, lo bendijo y lo repartió haciendo que lo reconocieran. La escena deriva de la que pintó Tiziano, pero ésta está más llena de vida. Vida que viene del gesto violento fruto de la reacción física que ha creado una perturbación espiritual. En medio de la agitación de los apóstoles dos figuras permaneces impasibles: el tabernero, que desconoce la historia, y el propio Cristo, que bendice lo que configura un bodegón prodigioso.

sábado, 23 de marzo de 2013

Caravaggio: la plenitud en Roma (1601-1606) (tema)

A raíz de los anteriores encargos, Caravaggio inicia un cambio en la escena religiosa, cada vez más sobria y lacónica; también medita sobre la pasión de Cristo (uno de los ejes en los que se especializó la imagen religiosa del Barroco) y, sin abandonar la representación de martirios, éxtasis y visiones, Cristo y la Virgen comienzan a cobrar protagonismo.
En esta etapa se advierte claramente su interés por el dibujo y los estudios del natural. Domina la técnica veneciana de pintar “alla prima” y de hecho, es fácil ver los “pentimenti” en el lienzo. Pero en él nunca se advierte la pincelada suelta, sino que apenas es perceptible, permanece sólida y ligera, lo que da un sentido de proximidad y realismo aún mayor. De ahora en adelante, además, todas las composiciones encierran una gestualidad muy subrayada que está a medio camino entre la retórica y la descripción. Son gestos elocuentes que hablan de emociones, silencios y mensajes. Es cierto que son gestos codificados por el manierismo clásico, pero la cercanía con que los maneja los hace nuevos, desconocidos para el gran público. Con ellos favorece la empatía, ese acercamiento emocional entre el fiel y el asunto pintado como si fuera un encuentro íntimo e intransferible.
Además, en esta época será muy frecuente que los escenarios sean simplemente fondos neutros, y consigue unir la pintura del natural con la memoria, pues no se limita sólo a copiar de la naturaleza, sino que sabe usar los modelos apartados por la tradición del arte renacentista, a los que incluso transforma gracias a la inmediatez de su visión y a la potencia de los gestos empleados.

viernes, 22 de marzo de 2013

Caravaggio y la capilla Cerasi (tema y obra)


En esta ocasión los dos temas escogidos eran San Pedro y San Pablo como grandes figuras de la iglesia católica. Pero, como va a ser común a partir de ahora, la elaboración estuvo llena de problemas porque los primeros cuadros fueron rechazados por no adaptarse al gusto del cliente. 
La conversión de San Pablo. La primera versión es una obra pasada de moda, una mezcla entre Rafael y un realismo poco elegante, con muchas figuras que se distribuyen de manera tosca e irregular creando una escena confusa. En la segunda ocasión creó una obra llena de fuerza y vida. Su rasgo más destacado es la austeridad y la quietud. Es la luz la que revela el misterio, la que derriba a Saulo del caballo y transmite el mensaje. Por primera vez Caravaggio interpreta en sentido literal y simbólico la fuerza de la luz frente a las tinieblas, que no es otra que la luz de Cristo en oposición a la oscuridad de quien se niega a abrir su corazón. Al margen del simbolismo, la forma de emplear el foco luminoso no tiene precedentes, ya que modela las figuras y les da una tridimensionalidad inigualable, ya que la penumbra tampoco las desvanece, sino que siguen siendo sólidas e impenetrables, necesitando sólo el primer plano. 
La crucifixión de San Pedro comparte las mismas cualidades. El santo está cabeza abajo ofreciendo toda su humildad. Es un hombre viejo sin ninguna idealización. Hay un clavo y un trozo de madera representados con tanta sencillez que parecen convincentes. Nunca se habían usado tan pocos elementos para expresar tanto.
En ambas composiciones, las áreas de luz son bastante grandes y coinciden con el foco de interés, individualizando al protagonista frente a todo lo demás. Este recurso lo irá cambiando con el tiempo ya que poco a poco la oscuridad acaba envolviendo todas las figuras. Además, cuando Caravaggio colocó los cuadros cuidó todos los detalles destinados a favorecer la capacidad ilusoria de las composiciones. Hizo que recibieran una delicada luz directa a fin de mantener el efecto de dramatismo y la fuerza escultural de las figuras capaces de transmitir toda la tensión. El resultado fue impactante.