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jueves, 26 de abril de 2012

Revoluciones democráticas de 1848 (historia)

Las revoluciones democráticas de 1848 fueron simultáneas y estuvieron inspiradas en una ideología común, pero realmente se trata de fenómenos aislados, aunque todas terminaron fracasando. Entre 1845 y 1847 se produce en Europa una profunda crisis agrícola debida a las malas cosechas y sus consecuencias, produciéndose a la vez una contracción de la producción industrial. En las ciudades surgió una masa proletaria que debido a sus pésimas condiciones de vida creó una importante tensión social.
Las revoluciones comenzarían en Francia, desde donde se extenderán a toda Europa. En 1848 estalla en París la revolución que acabó con el régimen liberal y proclamó la Segunda República, pero ésta acabó derivando en un régimen autoritario a manos de Luis Napoleón Bonaparte. La burguesía, temiendo una revolución social, se alió con la reacción y los obreros fueron duramente reprimidos.
En Austria las revoluciones provocaron la caída de Metternich. La sublevación de los húngaros, que se separaron de Austria, presagiaba la desmembración del Imperio. En Italia existía un sentimiento nacionalista frente a Austria y se mantenían las ilusiones de unidad política. En un principio los italianos contaron con el apoyo de los gobernantes, pero éstos retiraron su apoyo al ver peligrar los poderes establecidos. A pesar de los avances que se produjeron Austria se impuso de nuevo en Italia en 1949.
En Alemania se combinó la revolución liberal de los Estados con el levantamiento nacional, democrático y con ansias de unidad. Pero la intención de cambio fue reprimida por Guillermo II.

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