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domingo, 8 de enero de 2012

El ciclo troyano (tema)

El ciclo troyano es un conjunto de poemas que narraban la guerra de Troya. Se basa en hechos históricos, aunque éstos fueron adornados por los poetas.
La causa de la guerra fue el rapto de Helena, reina de Esparta y esposa de Menelao, por el príncipe troyano Paris. Su amor era el premio que le había ofrecido Afrodita a éste si la elegía como la más bella de las diosas en el juicio con Atenea y Hera. Las tres diosas se disputaban la manzana de oro que la Discordia había arrojado al centro de la mesa con la inscripción “A la más bella de las diosas”. Paris, finalmente, eligió a Afrodita y se dirigió a Esparta para conseguir el amor de Helena. Tras el rapto, se organizó una expedición de los príncipes griegos, que habían prometido acudir en auxilio de Helena, al mando de Agamenón, hermano de Menelao, para rescatarla y castigar a Paris. Pero no podrían partir hasta que Agamenón sacrificara a Ártemis a su hija Ifigenia. Al final la diosa le permitió cambiarla por una cierva en el sacrificio.
Mientras que el “rapto de Helena” aparece con menor frecuencia, el “juicio de Paris” ha sido muy representado en la antigüedad, apareciendo Paris como un pastor, pues fue criado por un pastor debido a la interpretación de un sueño de su madre como que el niño causaría la ruina de Troya. Desde el siglo XVI, el juicio supone una excusa para el tratamiento del cuerpo femenino.
En el décimo año de guerra Aquiles se encolerizó porque Agamenón le quitó una parte del botín y se retiró del combate. Los troyanos empezaron a coger ventaja y Patroclo, amigo de Aquiles, fue a la guerra con su armamento. Héctor, hermano de Paris, le dio muerte y en venganza, Aquiles volvió al combate, acabó con Héctor y se ensañó con su cadáver. Gracias a un engaño de Odiseo se logró entrar en la ciudad dentro de un caballo de madera en el que iban escondidos los guerreros griegos. Éstos abrieron de noche las puertas de la ciudad a los demás y destruyeron la ciudad.
Aquiles es un mortal fuerte e impulsivo. Su madre intentó hacerle inmortal sumergiéndole en las aguas del Estige, pero fue el talón, que quedó desprotegido al ser por donde le sujetaba, el lugar donde le alcanzó la flecha que le mató. Casi todas sus representaciones están relacionadas con su intervención en la guerra troyana. Destacan su enfrentamiento con Agamenón, la muerte de Patroclo, el duelo con Héctor y la profanación de su cadáver. Su tipo iconográfico evoluciona desde un guerrero barbado a un joven imberbe y desnudo. Desde el arte romano también tendrá importancia la educación de Aquiles confiada al centauro Quirón.
Odiseo (Ulises) destaca por su astucia e inteligencia. De la epopeya de su retorno a Ítaca destacan su encuentro con el cíclope Polifemo, su relación con Circe, su paso ileso ante la isla de las Sirenas, su estancia en la isla junto a la ninfa Calipso, su descenso a los infiernos y su retorno. El único tema que pervive en la Edad Media es la aventura con las sirenas, seres fabulosos que, con su canto, atraían a los viajeros a su perdición. Odiseo, tras tapar los oídos de su tripulación, se hace atar al mástil para sobrevivir, imagen que será relacionada con el Cristo crucificado. En cuanto a su tipo iconográfico, suele ser un hombre barbado con un gorro cónico. Aparece disfrazado de mendigo en las escenas de su retorno a Ítaca.
Héctor lucha por defender su ciudad y a su familia. La despedida de su esposa, el duelo con Aquiles y el ultraje de su cadáver son los episodios más representados en el arte clásico. Su imagen no reaparece hasta el siglo XVIII cuando el dramatismo de la despedida se interpreta como la obligación de anteponer el deber al afecto.
En el mundo antiguo la belleza de Helena era proverbial. Su iconografía se centra en su rapto por parte de Paris, bien a pie, en un carro o en un barco. Menos frecuente es su reencuentro con Menelao. 
Finalmente, Eneas es un héroe troyano, a quien Virgilio eligió como antecesor de Rómulo y Remo. Cuando los troyanos permiten la entrada del caballo de madera, Eneas abandona la ciudad por orden de los dioses. En Italia fundará un reino y linaje míticos. Su presencia en las artes, impulsada por los programas iconográficos de los emperadores romanos, simbolizará la imagen del noble caballero, la virtud y el amor filial.

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